editorial periférica

17 febrero 2008

FOGWILL entrevistado en EL PERIÓDICO DE EXTREMADURA

"Mi vejez es un exceso sin droga". Éste es el titular de la entrevista que firmaba hace unos días en El Periódico de Extremadura el periodista y narrador Liborio Barrera. Sigue así:
"Siempre fui indiferente a la realidad, porque cuando vale la pena entra sola en los textos", dice Fogwill.
Fogwill es apellido que se ha convertido en nombre (el nombre es Rodolfo Enrique Fogwill). Ese apellido procede de Devon (Reino Unido). Lo llevó su abuelo a Argentina. Él mismo ha aludido a que es un nombre como Sócrates o Hegel. Una marca o una emulación hinchada para compararse con los grandes. De Fogwill podría decirse también que es hombre de excesos (ya menos que en sus buenos tiempos), como su novela Help a él, que ahora rescata la editorial extremeña Periférica, que también lo rescata a él para los lectores españoles.
Help a él es la historia de una pasión excesiva entre un hombre y una mujer (y excesiva quiere decir pornográfica, escatológica, onírica, drogadicta...). La publicó en 1982, un año antes que Los pichiciegos (un coro de voces de reclutas durante la guerra de las Malvinas), un hito de la narrativa en español de fin de siglo, que convirtió a su autor en uno de los grandes.

Fogwill es un hombre de carácter. Ha sido sociólogo, editor, empresario, columnista, publicitario (autor de lemas como Suaves pero con sabor, el equilibro justo, para los cigarrillos Jockey). De todas estas labores anda de vuelta. De Help a él, dice que sus excesos son "consecuencia de una época de mi país, de una del mundo, de una de mi vida. Cada uno rotando en derredor de su eje imaginario, ni paralelo ni transversal a los de los otros dos. En todo caso, un eje de mierda, un egido". Su vida, "mi estado actual, la vejez", dice, sigue siendo un exceso, "un exceso sin droga (en verdad es casi un ex-sexo, buen chiste), pero es un exceso de saber inútil, un exceso de muerte circulando por dentro y de vida que la hace circular. Un exceso de misterio sobre uno, un exceso de autoamor contemplativo". Pero en la novela el sexo es aún sexo. "El relato erótico no es como el coito, sino como la eyaculación: bien administrada y bien emitida provoca reacciones no por su contenido sino por lo que provoca contener en su continente".
En el volumen Help a él se incluye otra narración, Sobre el arte de la novela (el viaje de un hijo a la casa de su madre), nada excesiva. Aquí y allá hay alguna mención a la guerra de las Malvinas, que queda como de lado, indiferente a los hechos. "Esa era mi indiferencia. Está escrito en ese momento", dice Fogwill, quien anota una paradoja. "Creo que intenté que la indiferencia del personaje tuviese tanta pasión como el deseo de los de Help".
El estilo de Fogwill da la impresión de que es como la persona Fogwill. Algo que él niega. "Como dicen aquí, en Brasil, yo hallo que no es necesario haber hecho nada de eso y que bastaba con un poco de imaginación y destreza para narrarlo".

30 diciembre 2007

HELP A ÉL en EL BOOMERAN(G)

En su blog de El Boomeran(g), el periodista y ensayista "españolizado" Jean-François Fogel comenta Help a él:

Siempre me pareció extraño el apellido del escritor argentino Fogwill. La palabra Fogwill producía en mi mente una mezcla improbable de tiniebla y de futuro con un toque de voluntarismo. Ver Fogwill en una tapa de libro me recordaba a la canción de los Beatles I will. Pero, a pesar de tener Los Pichiciegos y Vivir afuera, sus mejores novelas, no entré, por una razón inexplicable en la obra de Fogwill hasta encontrar en una pequeña edición de la casa editorial Periférica, de Cáceres, Help a él, obra suya publicada hace un cuarto de siglo. Help otra vez recordaba a los Beatles y por fin compre un libro de Fogwill sabiendo su lectura ineludible.

¿Qué voy a decir? Help a él está muy bien, pero muy muy bien, pero lo que me gustó es la novelita que viene después (the novela como dicen los anglosajones): 66 paginitas con un título plenamente asumido: Sobre el arte de la novela. Jorge Luis Borges, con su talento inmarcesible en el momento de hundir a un compañero, decía que Fogwill es el autor argentino que más sabe de autos y cigarrillos. La novelita es sobre autos (coches, carros, como uno lo quiere) y cigarrillos. Dos viajes desde Buenos Aires a ciudades donde vive una vieja madre. La vieja madre de un tal Alberto Marzo que la visita con su Porsche y la vieja madre del narrador que viaja en un Datsun de una amiga.

Los dos textos tienen algo en común: cuentan la vida que es «un fuego lento planificado», una oxidación suave como lo explica Fogwill. Ambas visitas tendrían que ser la misma, pues la vieja madre no hace diferencia alguna entre el hijo que viene en un Porsche y el que la visita con un Datsun. Pero Fogwill, que sabe de autos, de cigarrillos en los labios del conductor y de novelas, demuestra de una manera fenomenal (es decir sin demostrarlo, renunciando a la vulgaridad de un razonamiento lógico) que la novela tiene una autonomía suya que no pertenece a la lógica. «...la narrativa, escribe, se ejecuta mediante decisiones lógicas, decisiones sintácticas y decisiones gramaticales. A veces los tres tipos de decisiones son independientes...». Para un lector francés, es decir un hombre aplastado por una sobrecarga de teorías abstractas sobre la literatura comprometida, le nouveau roman, el estructuralismo, etc., el uso de dos autos para demostrar que el arte de la novela no obedece a una teoría es tanto una hazaña como un alivio.


Enlace: http://www.elboomeran.com/blog-post/5/3018/jean-francois-fogel/fogwill/

22 noviembre 2007

HELP A ÉL en HOY

Hoy, el diario extremeño del grupo Vocento, publica la siguiente nota:

Un libro escrito por Fogwill, de la editora cacereña Periférica, opta al Premio Cálamo al Mejor Libro 2007

El último libro de la editorial extremeña Periférica, titulado Help a él, del escritor argentino Rodolfo Enrique Fogwill, ha sido elegido candidato entre los que optan al Premio Cálamo al mejor libro del año 2007. Este singular y prestigioso premio, que se celebra anualmente desde el 2000, propone 14 títulos editados durante el año en curso, que, posteriormente, son votados por los lectores de Cálamo, una de las más importantes librerías literarias de España, radicada en Zaragoza. El premio se fallará a mediados de enero de 2008 y será entregado en una cena literaria el 15 de febrero.
Entre los títulos seleccionados están también 'Las benévolas', de Jonathan Littel (RBA); 'Una tumba para Boris Davidovich', de Danilo Kis (Acantilado); 'Vida y destino', de Vasili Grossman (Galaxia Gutenberg); 'Claus y Lucas', de Agota Kristof (El Aleph); 'Antonio B. El Ruso, ciudadano de tercera', de Ramiro Pinilla (Tusquets); 'Crematorio', de Rafael Chirbes (Anagrama) o 'La hija de mi padre', de Mareike Krügel (Lengua de Trapo).

Gran autor
El libro de Periférica seleccionado contiene dos novelas cortas, nunca antes publicadas en España, de uno de los grandes escritores latinoamericanos del presente, el argentino Fogwill. La primera es 'Help a él', que da título al volumen, y 'Sobre el arte de la novela', un díptico fundamental dentro de una de las trayectorias literarias más atractivas y provocadoras del cambio de siglo.
Fogwill es ya un autor de culto en toda América Latina. Rodolfo Enrique Fogwill nació en Buenos Aires en 1941. Su nombre aparece recurrentemente como parte de la tríada a la cabeza de la narrativa argentina actual, junto a César Aira y Ricardo Piglia.
Autor de cuentos, poemas y novelas, ha sido profesor de universidad, editor, publicista y consultor de empresas. Su novela sobre la Guerra de las Malvinas es, sin lugar a dudas, una de las obras maestras de la literatura de finales del xx, en cualquier lengua.
Otros de sus hitos novelísticos son 'Vivir afuera' (1998) y la especie de trilogía, publicada en España por Mondadori, que forman 'La experiencia sensible' (2001), 'En otro orden de cosas' (2002) y 'Urbana' (2003).
'Help a él', escrito en 1982, es uno de los textos más fascinantes de la literatura en español de las últimas décadas. Una novela corta, extraña y «sexuada», que se mira en el espejo de «El Aleph» de Jorge Luis Borges para ofrecernos un reflejo nuevo: el retrato, distorsionado por las drogas, de una pasión que devuelve a la vida a una Vera Ortiz Beti que es tanto la Beatriz Viterbo del cuento borgiano como todas las mujeres de los «cuentos» de Fogwill.

Argumentos
Y al fondo, como espejismo más que como reflejo, la Guerra de las Malvinas... Aunque, siguiendo lo que escribiera en El País Ignacio Echevarría -uno de los mejores conocedores de su obra-, «no vale la pena perder el tiempo» tratando de resumir el argumento de las novelas de Fogwill, ya que «apenas tienen argumentos, quizá porque vienen repletas -consiéntase la paradoja- de argumentos, no en un sentido narrativo, sino en el sentido más netamente crítico, filósófico, incluso ideológico».
Los temas centrales en la obra de Fogwill están presente en 'Help a él': el triunfo y lo efímero, el dinero y lo onírico, la familia y lo real, el hedonismo y la muerte, el sexo y las convenciones, etc.

30 diciembre 2007

HELP A ÉL en LA VOZ DE GALICIA

Luís Pousa firmaba hace dos sábados esta bien documentada (hay que resaltarlo otra vez al referirse al suplemento Culturas del periódico gallego La Voz de Galicia) reseña de Help a él, titulada "En la estela del gran Borges":

Jorge Luis Borges eligió la primera letra del alfabeto hebreo para nombrar un objeto maravilloso en el que se podía contemplar la totalidad del universo. Así nació El Aleph, una pieza sagrada de la literatura de todos los tiempos que solamente otro argentino, el irreverente Rodolfo Enrique Fogwill (Buenos Aires, 1941), podía atreverse a reescribir. Porque eso, una parodia del enorme cuento borgiano, es Help a él, relato que el sello Periférica recupera ahora para el público español, y que fue escrito en agosto de 1982, en la estela de Los pichiciegos, la novela sobre la guerra de las Malvinas que Fogwill completó en siete días (del 11 al 17 de junio de 1982) y que convirtió a este sociólogo, profesor universitario y publicista (durante un tiempo se dedicó a escribir chistes y horóscopos para envoltorios de chicles) en un autor de culto en Argentina.

Desde el mismo título (Help a él es un anagrama de "El Aleph"), juguetea Fogwill con el texto de Borges, al que añade elementos de su propio recetario (sexo y drogas en dosis más que generosas) que jamás habría empleado el autor de Ficciones. Merece la pena, para entender cómo operan los engranajes de este mecano literario, comparar página a página ambos relatos y descubrir cómo la Beatriz Viterbo borgiana se transforma en Vera Ortiz Beti (otro anagrama), heroína muy distante de las mujeres asexuadas que pululan por la prosa de J. L. B.

Porque, hasta el último coletazo de la narración, Fogwill va profanando el puzle de Borges para desarmarlo y volver a componerlo a su manera, recurriendo también a un literato plomizo como secundario de lujo —Carlos Argentino Daneri, en "El Aleph", Adolfo B. Laiseca Ortiz, en Help a él—, ambos poseedores del milagroso objeto que impulsa cada relato: la pequeña esfera borgiana y el frasco con un jarabe alucinógeno que conduce al protagonista de Fogwill a tener un psicodélico y erótico (muy erótico) encuentro con esa Vera rescatada de entre los muertos: «No hay mejor regalo para una muerta que dejarla jugar unos instantes con las memorias y las fabulaciones de los vivos, lo que quizás fue su mayor deseo en el momento de salir a la vida —del sueño quieto de la vida— para entrar en el mundo, en la tierra que se mueve, que gira y temblequea un poco y circunvala el sol y cae infinitamente hacia un lugar que solo pueden advertir las que se dejan abrazar por el hombre que las vuelve objeto de su ficción» (así, con esta prosa deslumbrante, se las gasta Fogwill).
Cierra el volumen el relato Sobre el arte de la novela que, como Help a él, pertenece al libro de cuentos Pájaros de la cabeza (1985). Es este, como su propio título apunta, un texto metaliterario, por el que se desliza la tortuosa relación de un hombre con su madre («las viejas madres: no pasaun día sin que se piense en ellas por un instante», apostilla el protagonista) y en el que respiramos de nuevo las grandes obsesiones de Fogwill (la muerte, el sexo, la droga) y un estilo que regala a menudo párrafos como esta deliciosa gema: «La bala que una madrugada de octubre de 1952 sesgó la vida de un puntero maoísta en el barrio de Banfield era una carga de vejez que atravesó su piel haciendo que todo el tiempo del universo se le pusiera adentro». No alcanza aquí, sin embargo, las alturas, casi estratosféricas, a las que vuela el autor en Help a él.

Luís Pousa

01 junio 2008

HELP A ÉL en ABC

Jorge/Jordi Carrión firmaba este interesante reseña de Help a él hace unas semanas. Fue en el suplemento cultural del diario ABC.

¿Qué se fumaba Borges?
El título de esta reseña no es una provocación. Es la pregunta que mejor resume la intención del escritor argentino Fogwill (Buenos Aires, 1941) en “Help a él”, una nouvelle basada en “El Aleph”. Desde el título tenemos la clave de la intervención: el de Fogwill es un anagrama del borgeano, un juego, una inversión; y al mismo tiempo un trabajo de énfasis en la perspectiva de género. El Borges personaje, es sabido, se obsesiona con Beatriz Viterbo, a quien observa desde la perspectiva de Dante: de hecho, en la descripción de las fotografías de la amada y en la visión del aleph, Borges utiliza la misma técnica que en su ensayo dantesco sobre Beatriz en el Cielo. Su relación es neoplatónica, frígida; tan sólo en las cartas que le dirigía a su primo Carlos descubrirá el personaje Borges cierta “obscenidad”. El narrador de Fogwill, en cambio, se folla a la donna angelicata, la odia, la ama, se caga en ella. Es amado.
“Help a él” es un remake. Un remake que procede fielmente: copia y versiona la estructura profunda del cuento de Borges, pero cambia radicalmente su sentido, mediante una estrategia de apropiación, que en el caso que nos ocupa es siempre de subversión y de actualización. Fogwill, irreverente, maldito, conduce la figura de Beatriz Viterbo hacia su propio universo de literatura, drogas, sexo, enfermedad y rock and roll.


Goce excesivo
La inyección de masturbación, coprofilia, sadomasoquismo e inversiones varias; las dosis de píldoras de historia (la guerra de Malvinas, el papel de la burguesía y de su insoportable superficialidad en el contexto de la dictadura); el consumo de hongos y drogas diversas, que convierten la visión del aleph en una experiencia alucinatoria provocada por la ingestión de un jarabe (donde lo visual borgeano deviene multisensorial e hipercarnal fogwilliano); el remix de Fogwill, en fin, en su remake fragmentario basado en el goce excesivo, en la saturación perversa y libidinal del original asexuado, hacen de la obra uno de los más interesantes ejercicios de parricidio textual que conozco, una demostración de que se puede escribir después de Borges sin ser borgeano.
Se completa con “Sobre el arte de la novela”, que precisamente habla de la muerte de la madre. Se trata de una suerte de poética entreverada con dos ficciones que tienen en común la decrepitud de la figura materna. La primera es totalmente ficcional; la segunda, en cambio, se adivina autoficcional. Las historias van y vienen entre los párrafos dedicados a la reflexión de altura sobre la episteme del novelar. El modo de decir es un modo de saber y la flexión y la reflexión sobre esas maneras (“en estos tiempos tan difíciles, en los que las historias transcurren siempre fuera de las novelas”) deben conducir al escritor a conocer a fondo los mecanismos del interior del texto, su moderación.

Pauta y ritmo
Precisamente siguiendo ese concepto de la escritura como moderación, es sorprendente y desafiante el uso aparentemente inmoderado –pero calculado con astucia– del pleonasmo, que se convierte en la pauta y el ritmo de “Sobre el arte de la novela” desde el mismo título. Obviamente: la novela, en tanto que literatura, es arte. Las primeras palabras constituyen otra redundancia: “Las viejas madres” (en Argentina “la vieja” es la madre), que no será la última. “Día de la semana”, “soñó sueños”, “no supo a quién llamar. ¿A quién llamar?” y otros ejemplos demuestran que Fogwill utiliza la redundancia como uno de esos mecanismos internos que dotan de coherencia y de swing el artefacto ficcional.
Si se tiene en cuenta que la torsión del lenguaje marca el final de “Help a él” y el principio de “Sobre el arte…”, se podría decir que ésta actúa como bisagra entre dos textos complementarios. También el pleonasmo podría ser esa bisagra: las dos nouvelles hablan sobre la muerte de nuestros mayores, tienen el mismo trasfondo histórico (la guerra y la insoportable levedad burguesa) y, de hecho, se pueden leer como dos versiones contemporáneas (1982) de una misma preocupación. El cóctel de las drogas, la muerte y la huida, en ambos casos, con el telón de fondo de Malvinas, comunican cierta sensación de culpa. Una culpa que el narrador elabora confusamente, como si sus demonios y su arte lucharan sobre su escritorio como lo hacen los personajes con sus fantasmas femeninos (la amada, la madre, la guerra, la literatura).

13 enero 2008

HELP A ÉL en EL PAÍS

Ayer sábado, Babelia publicaba esta reseña de Help a él, firmada por Javier Goñi:

Sorprende que hayan tardado tanto en llegar a España los que posiblemente sean los tres escritores argentinos más interesantes en este momento: Piglia, Aira y Fogwill. Ninguno de los tres, por cierto, al llegar a nosotros tenían la edad de —pongamos — Messi. De los tres, quizás el menos conocido aún sea Fogwill (para el siglo, Rodolfo Enrique Fogwill, Buenos Aires, 1941: busquen lo que quieran saber en la ‘Presentación del autor’, que antecede al que es su primer libro aparecido en España, Cantos de marineros en La Pampa —Mondadori, 1998—: una selección de relatos y una estupenda novela, con la guerra de las Malvinas de fondo, Los pichiciegos; luego Mondadori publicó otros tres libros más). Ahora la excelente editorial extremeña, que nos está dando, tomo a tomo, otras voces, escritores de la gran mancha en español no muy difundidos a este lado del océano, reúne dos novelitas cortas de Fogwill.
La novela corta que da título al conjunto, Help a él, homenajea vagamente el célebre relato de Borges —qué cabe esperar entre argentinos— "El Aleph", con esa hermosa Beatriz Elena Viterbo, perdida entre las brumas del olvido (¿recuerdan el lamento de Borges?: “Beatriz querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges”). En el relato de Fogwill será la muerta inolvidada Vera, quien partiendo de mimbres de historia gótica —alucinógenos, estupefacientes— volverá a la vida para tener —o no— con el protagonista una intensa, hermosa y muy explícita noche de locura erótica, a la que evidentemente Borges no se hubiera atrevido nunca a llegar (hay palabras del acto genital tan contundentes y hasta vulgares que tal vez enrojeciesen las mejillas a más de alguna lectora latinoamericana, pues tengo entendido que sienten allí un cierto pudor con algunas palabras). La novela corta es excelente, lo explícito de la narración tiene que ver con la ensoñación alucinógena del protagonista, aunque, a modo de borrón, digamos que chirría un poco una expresión como “tetas chatas”, en fin.
Completa el volumen otra muy notable narración, Sobre el arte de la novela, en la que el protagonista inicia una huida hacia ninguna parte, conduciendo un Porsche, bebiendo sin parar y pagando con esos billetes de millones de pesos que son “papel mojado”. Y como telón de fondo (suele ocurrir en Fogwill) Argentina y sus problemas de diván, siempre presentes, levemente esbozados, sugeridos.

22 noviembre 2007

HELP A ÉL en LA RAZÓN

El diario La Razón publica hoy esta reseña de Help a él firmada por Diego Gándara y titulada "Brutal hasta la muerte":

Se sabe: Rodolfo Enrique Fogwill -más conocido como Fogwill, a secas- publica y reedita algunos de sus libros con ligeros cambios: una frase nueva, una oración borrada, otra manera de agrupar los textos, una dedicatoria excluida. Un modo de concebir a la escritura como un proceso interminable, siempre sujeto a toda clase de modificaciones, y a la publicación como un resultado provisorio, siempre sujeto a las manos invisibles del mercado.
Los dos cuentos que conforman Help a él -el que da título al libro y Sobre el arte de la novela- pertenecen a Pájaros de la cabeza, publicado en Buenos Aires en 1985, y es posible que Fogwill, ahora, haya decidido agruparlos en un mismo volumen porque en ambos, de alguna manera, se vislumbra la borrosa silueta de Borges, una presencia lejana que atraviesa los textos sin ser nombrado.

Con mucha munición
«Jamás sabremos qué cara del mundo emergerá tras tanto trabajo dilapidado al escribir», afirmó recientemente Fogwill, quien se ha ganado un indiscutido lugar entre los escritores argentinos más importantes y controvertidos de los últimos veinte años. Polémico, arbitrario, se le ha acusado de todo: de ser una persona irritante, un fascista, un incendiario. De hecho, ha disparado con munición gruesa sobre Ricardo Piglia, Alan Pauls, Julio Cortázar y sobre distintas figuras del ámbito académico, además de hacer declaraciones sobre «el lobby del Holocausto» y otras «boutades» de similar calibre.
Reverso borgeano. Nacido en Buenos Aires en 1941, sociólogo de formación y, según Borges, «el hombre que más sabe de coches y de cigarrillos», durante los oscuros años de la dictadura militar Fogwill trabajó en el negocio de la publicidad e inventó unos cuantos eslóganes famosos. Ególatra, no es extraño que también se jacte de haber escrito los chistes y los horóscopos (el mejor: «Este horóscopo se cumple siempre») del envoltorio del «Bazooka», el chicle que masticaron generaciones de argentinos, y de haber batido récords de velocidad: «Los Pichiciegos», una novela de culto sobre la Guerra de las Malvinas, fue escrita al calor de los acontecimientos. Tiempo: siete días. Help a él, anagrama formado a partir de «El Aleph», el cuento de Borges sobre ese objeto que permite apreciar todos los puntos del Universo, puede ser leído como el reverso del texto borgeano. Aquí también hay un hombre solo; una amante muerta, Vera; y un escritor de pacotilla llamado Adolfo B., sólo que la narración comienza, a diferencia de «El Aleph», en la otra punta de la ciudad y el objeto se convierte en una droga potente que provoca la aparición de Vera durante largas horas de sexo y posturas. En Sobre el arte de la novela, en cambio, Fogwill propone un ejercicio de escritura de primer nivel. Planteado como un ensayo sobre las posibles combinaciones lógicas que se ejecutan en un texto narrativo, en él se entremezclan dos historias que sólo están unidas por la voluntad discursiva del autor, una maquinaria potente que no cesa de imaginar mundos reales, de hacerlos objeto de su ficción.

06 diciembre 2007

HELP A ÉL en AVUI

Ada Castells firmaba recientemente en el periódico en catalán Avui este "Fogwill i la realitat com un fantasma":

Amb un atac reduccionista voluntari podríem dir que l'argentí Rodolfo Enrique Fogwill es dedica a la literatura gràcies a Videla i a la Coca-cola. El primer, durant la dictadura, li va tancar les empresas de publicitat i márqueting que li permetien viure; la segona, sense saber-ho, li va fer guanyar un premi de narrativa prou dotat per continuar vivint. Ara Fogwill ja té més d'una vintena de llibres i diu que el seu ofici és ser escriptor.

Exerceix l'ofici fent llibres, naturalment; llegint i opinant sobre els seus contemporanis, fet que no sempre li amplia el seu cercle d'amistats, i també tenint una relació amb la realitat molt estrambòtica. Los Pichiciegos, publicada a Mondadori, dins Cantos de marineros en La Pampa, narra els avatars dels desertors de la Guerra de les Malvines que s'amagaven en túnels com uns talps. És un llibre on fa molt de fred. Qualsevol que ho llegeixi diria que Fogwill va patir la guerra des de la trinxera. No, la va veure per la tele, com tothom. Pel que fa al fred sap què és perquè ha navegat molts cops per l'Atlàntic. Així ho explica: "Tinc amb la realitat la relació d'una vídua amb el seu marit difund. Sé que ja no hi és, però em persegueix com un fantasma. La literatura només es deu a ella mateixa".

Como era de preveure, amb una declaració com aquesta, Fogwill també s'ha dedicat a la metaliteratura i a Help a él, que acaba de treure Periférica, presenta una recreació, en clau sexual i cocaïnòmana, d'El Aleph de Borges. En el mateix volum hi ha una mena de confessió, de poètica, Sobre el arte de la novela. És quan l'historió dalinià, per fi, es desemmascara.

30 diciembre 2007

Entrevista con Fogwill en PÚBLICO

Peio H. Riaño firmaba hace unos días esta "potente" entrevista en las páginas de Público. Con el siguiente antetítulo: "Fogwill acaba de publicar Help a él (Periférica), en el que se incluyen dos textos, que ni son relatos, ni son novelas, ni son cuentos, pero son tan intensos y bravos como cualquiera de ellos". Y con este titular y destacados: "La fealdad es mi materia prima", "Me cago infinitamente en la cultura elevada. La desprecio tanto como a la populista", "Prefiero textos turbios que transparenten la verdad. No creo haberlos alcanzado". Pasen y lean, que no tiene desperdicio.

Rodolfo Enrique Fogwill (Buenos Aires, 1941), dejó toda la fama como directivo de empresas de publicidad y de marketing, para darse a la vida de escritor. El mundo le conoció en 1992 con el cuento Muchacha Punk, pero ya había hecho historia diez años antes con la novela Los Pychyciegos.

¿Por qué decidió que estos dos textos apareciesen juntos en el mismo volumen, rechazando aquel tercero que aparecía en el título original Pájaros en la cabeza (1985)?
La omisión del tercero responde al formato editorial: demasiado grande para contener sólo un relato y demasiado pequeño como para agregar otro. Los dos textos publicados tienen en común la época de su escritura, el paisaje de fondo –la Argentina en vísperas de la transición a la democracia– la extensión parecida, los rasgos de estilo y –particularmente y con toda modestia– lo que yo y la crítica imaginamos: que son novelas jibarizadas o abortadas por razones dietéticas.
Y prefirió no engordarlos.
Son textos que cualquier profesional podría engordar hasta cumplir los requisitos de un concurso de novela. Pero yo no soy un escritor profesional, sino un profesional escritor: escribo novelas sólo cuando el género me parece indispensable para la idea que persigo. Con estos textos, y con otros tres o cuatro del mismo género pretendía narrar sólo lo esencial.
¿Podemos considerarlos como los antecedentes de su obra, con todos los síntomas de la literatura Fogwill?
Todos los síntomas Fogwill ya estaban en mis primeros relatos, los de los años 1977 a 1979. Desde entonces, no he progresado ni un milímetro.
En esa cierta entrega al feísmo, ¿qué es la belleza para usted?
La fealdad es mi materia prima. Jamás imaginé que narrar de verdad la verdad fuese feísmo.
Algo general, pero que me interesa saber: ¿somos algo más que deseo?
Tendrías que preguntárselo a tu analista, que sin duda, por interés gremial, te respondería que no, que (vosotros) sois sólo eso. Si me lo preguntas a mí sabrás que te diré que sí: somos mucho más que deseo. Somos un poder y un saber natural que se valen del deseo para realizarse y pensarse respectivamente.
Entonces, ¿qué diablos es el deseo?
El deseo es una cuerda en la que siempre nos hemos movido y que, repentinamente, parece ser la única que vibra y se oye en un tiempo donde el saber se desacreditó y el poder perdió su carácter humano (o divino, que en definitiva, es algo humano por cuanto el temperamento de los dioses es una obra humana) y comenzó a operar desde un mas allá de lo humano.
Publicidad, marketing y literatura, son el rastro de su carrera (en muy resumidas cuentas). ¿Es un cóctel peligroso, un cóctel delicioso?
No sé: esa combinación es el único trago largo que experimenté en la vida.
Dice que empezó en la droga para anestesiarse, pero ¿de qué?
De dolor de ser sabiendo que ya no se es el hijo de Dios que uno esperaba.
Qué prefiere: ¿textos lúcidos como la droga o turbios como la realidad?
Prefiero textos turbios que transparenten la verdad. No creo haberlos alcanzado. No creo que la droga sea algo lúcido ni que provoque lucidez. Si ser lúcido es saber lo que se hace, la droga, en mi experiencia, es todo lo contrario.
Help a él no es una novela cultural elevada. Se fuma, se folla, se droga y se corre mucho en coches rápidos. Creo que son elementos que le hicieron tomar ventaja y que nadie se había atrevido a tocar de un modo tan descarnado. ¿Tiene alguna explicación para esa atracción?
Me cago infinitamente en la cultura elevada. La desprecio tanto como a la cultura populista. El ideal sería producir cultura popular, pero ya nos está cerrado ese camino. La cultura popular es la mercancía dominante de la industria cultural.
No son relatos, tampoco cuentos, ni novelas, ¿cómo podemos llamarlos? Y, sobre todo, ¿qué tienen de cada uno de estos géneros?
Como relatan, son relatos. Pero que del mundo, narran sólo lo que es importante para el arte de narrar. Son novelas libres de marquesas que salen a las cinco y de hombres que cavilan encendiendo un cigarrillo. Si fuman, fuman de verdad en el texto.
Y lo político y la amenaza, siempre ahí. En nombre de la prosperidad y el progreso, nos han machacado a todos.
La amenaza no está siempre ahí, sino siempre aquí. Lo político en la narrativa es ponerla en acción y medir hasta donde es capaz de llegar.
En ambos relatos veo personajes sin compromisos, con un hastío total hacia lo familiar… ¿Estoy equivocado?
Estoy seguro de que estás equivocado. En principio por el hecho mismo de ver a partir de lo que has leído. No has visto: has construido imágenes por efecto de artefactos narrativos montados hace… ¡veinticinco años!
Entonces, ¿qué me sucede?
Te sucede lo mismo que a mis personajes: ellos se mueven, hablan y se comportan así y, si quieres, desean así porque ignoran que son meros objetos de un mandato familiar. Efectivamente, la droga ayuda a eso, a ignorar lo que más duele: que en las realizaciones extremas de la más exacerbada voluntad se está cumpliendo un llamado de la especie.

06 abril 2008

HELP A ÉL en DIARIO VASCO

Felipe Juaristi firmaba esta reseña de Help a él, titulada "Apellido", en el Diario Vasco:

Él se llama Rodolfo Enrique Fogwill, pero firma únicamente Fogwill, porque prefiere el apellido, breve, sonoro y extraño, al nombre compuesto o descompuesto) en dos. Es argentino, algo que en su caso hay que señalar, porque no se concibe esta obra sin "El Aleph". Ambos títulos tienen las mismas
letras. Help a él funciona como si fuese una imagen, la imagen distorsionada, ciertamente, de "El Aleph". El autor se enfrenta a Borges en el espejo; y si no lo anula, al menos, lo intenta. Se llama «parricidio» al asesinato del padre. No olvidemos que Edipo, figura señera y clave para entender el psicoanálisis, al menos en su vertiente freudiana, mató a su padre. Según algunas interpretaciones, no carentes de sentido, la vida, al igual que la literatura, su representación gráfica, no es más que el sutil y lento intento de ejecutar al padre; y de equivocarse. Son palabras suyas, que en parte suscribo: «Para escribir hay que ser un gran mentiroso». En literatura, verdad y mentira se deslizan por el mismo terreno y, al final, acaban confundiéndose.
En Help a él se incluye, además, una breve obra titulada «El arte de la novela». En ambas está latente la guerra de las Malvinas, tema que el autor desarrolló con profusión en Los pichiciegos, pero que también es un texto para comprender el sentido teórico de la obra de Fogwill. Cuenta una historia y, a su vez, cuenta cómo nos está contando la historia que nos está contando como nos está contando. Novela experimental o simplemente juego, es difícil saberlo.
Help a él es otra cosa. Es un texto duro, no sólo en el sentido moral que pueda adoptar el termino, sino también en el literario, por el uso y abuso de la elipsis que hace el autor. Es la historia de Vera Ortiz Beti, muerta trágicamente; una historia de amor y de sexo salvaje, de drogas, sangre y mierda, en el sentido literal. La escritura de Fogwill es hipnótica y cadenciosa. No es una prosa fácil de digerir, por la cantidad de digresiones y reflejos del pensamiento, actos y artilugios de la imaginación, que acompañan en su ritmo y cadencia a las palabras. Pero es, asimismo, una prosa efectiva, que llega a inquietar y a revolver la conciencia del lector. Es lo que busca, supongo.

01 junio 2008

HELP A ÉL de nuevo en LA OPINIÓN DE MÁLAGA

Después del cercamiento, hace ya meses, de Guillermo Busutil a Help a él en un extenso artículo a página completa, el mismo periódico, La Opinión de Málaga, le dedica al libro de Fogwill una reseña firmada por Javier García Recio. Con el titulo "Delirios de un narrador peculiar".

Llega a España, de la mano de Periférica la última novelita (por su extensión) del argentino Fogwill, que reza así, sólo con el apellido, sin el nombre, Rodolfo. Una rareza más de este escritor que es una rareza en todos los sentidos, con una extraña mezcla de excentricidad y cinismo poco común que le apuntan destellos de genialidad.
Quizá su condición de argentino, licenciado en Sociología y proveniente del mundo del marketing y la publicidad conformen los elementos suficientes de un cóctel literario sin duda diferente, singular y extravagante y que puede resolver muchas claves del pintoresco estilo de este escritor.
Por eso en Help a él, su última novela, pero quizá la que sirva de inicio a muchos lectores españoles para conocer a este escritor argentino, el argumento es lo de menos. Prima aquí la forma original de escribir. Es la forma en que va escupiendo un argumento convulso, lo que al final le queda al lector que difícilmente, una vez haya leído el texto, sepa dar fe de la trama narrativa que queda envuelta en su interior.
Pero al final de todo Fogwill no puede maquinaria que guía todo el mundo de la ficción literaria. Por eso Help a él es una novela de amor y de guerra. Con el telón de fondo de la guerra de Las Malvinas, la novela relata las elucubraciones de un periodista tras conocer la muerte de su antigua amante y a partir de ahí abre la puerta a un mundo que se mueve sobre una degeneración mental y da paso a un viaje al pasado donde las drogas y el sexo duro, de alto voltaje, encuentran un camino de lucidez en la pluma de Fogwill, que viaja con su pluma al otro lado de su espejo para darse la vuelta como un calcetín. Sin duda el argentino es un escritor en cierto modo inclasificable y hace méritos para que sea así. En todo caso sus textos no dejan indiferentes y mas allá de sus excentricidad alimentan sueños, ficciones, deseos y esperanzas que son el motor de muchas personas.

06 diciembre 2007

HELP A ÉL en EL MUNDO

La edición para Cataluña de El Mundo traía hace algunos días esta nota de Matías Néspolo sobre Fogwill y nuestro Help a él, titulada "El sello Periférica anticipa el desembarco de Fogwill en España":

"Controvertido e inclasificable, el argentino Rodolfo Enrique Fogwill encabeza la primera línea de los narradores del Plata, junto a César Aira, Ricardo Piglia y el desaparecido Juan José Saer. Su voz narrativa es sintomática de una década atroz, los 90, pero, así y todo, imprescindible. Y su desembarco en España, tras el descubrimiento de Piglia y los fuegos fatuos de Aira, que cosecha adeptos día a día, es sólo una cuestión de tiempo. La casa extremeña Periférica se anticipa con la publicación de Help a él, una intensa novela corta de 1982 trufada de drogas, sexo y metaliteratura en clave de necrofilia. Fogwill mira en su espejo distorsionado El Aleph, de Borges, y ya perfila la aclamada Los pichiciegos (1983)."

Enlace: http://www.elmundo.es/papel/2007/11/16/catalunya/2262174.html

02 febrero 2008

HELP A ÉL en CALLE 20

Mercedes Cebrián firma, con un título tan rotundo como sugerente: "Cuando las palabras tienen boca y manos", esta reseña de Help a él en la revista Calle 20 ("suplemento" del diario gratuito 20 minutos) de febrero:

Lo primero que se suele decir al hablar de Help a él es que su autor, el argentino Fogwill, pretende parodiar el archifamoso cuento "El Aleph" de Borges ya desde su título, en el que emplea, aunque en distinto orden, las mismas letras que usó Borges para titular el suyo. Pero lo bueno de Help a él es que, si no supiésemos este dato, daría exactamente igual: la narración no perdería ni un ápice de su valor, de su capacidad para llevarnos a velocidades vertiginosas a través del lenguaje.
No es nada nuevo que un libro hable de sexo y drogas. Help a él es uno de esos textos de dos rombos en los que no se escatiman detalles: si hay que chupar, se chupa; si hay que gritar, se grita. Pero lo que tiene de realmente insólito es la manera en la que su autor combina las 27 letras del español y obtiene de ellas todo su potencial sensorial para tratar experiencias que rozan lo incomunicable. Esta obra de Fogwill nos sirve ante todo para reparar en la enorme expresividad de las palabras en un mundo como el nuestro, superpoblado de imágenes, y para tirar por tierra la tan cacareada frase «Una imagen vale más que mil palabras».
El libro incluye un segundo relato, Sobre el arte de la novela, quizá algo eclipsado por el brillo del primero, pero no menos interesante. En él, Fogwill plantea la idea de que la vida es un proceso de oxidación: «Yo creo con fervor, y me atrevería a demostrarlo, que toda muerte es una precipitación acumulada de vejez», nos dice.
Ahí queda eso.

22 noviembre 2007

HELP A ÉL en LA OPINIÓN DE MÁLAGA

Guillermo Busutil firmaba este artículo, "Literatura periférica", complementado con una reseña de Help a él el sábado pasado, en las páginas del suplemento de libros de La Opinión de Málaga:

En los últimos años han surgido pequeñas editoriales que tratan de abrirse y conquistar un nicho en el mercado de la literatura. Ese objetivo requiere paciencia, esfuerzo, una sabia selección de autores y títulos y buen gusto. Los elementos imprescindibles para poder competir en el mercado sin los recursos del marketing ni el apoyo de los medios, que suelen darle mayor cabida a los grandes y consolidados sellos editoriales.
Una línea que han seguido algunas editoriales como Páginas de Espuma, al especializarse en el género del relato, El Acantilado con un espléndido catálogo de títulos que nunca defraudan, Nórdica con la publicación de bellos libros ilustrados, como las recientes Flores del mal de Charles Baudelaire, o Caballo de Troya, Cuadernos del Vigía, E.D.A. y Traspiés, dedicadas a la promoción de jóvenes autores debutantes y a la publicación de algún que otro nombre de reconocida valía.
A esta lista hay que sumarle igualmente la labor que está haciendo la editorial Periférica, ubicada en Cáceres y que, en poco tiempo, ha logrado elaborar un exquisito catálogo de interesantes autores, como Jules Vallés, Remy de Gourmont, Valérie Mréjen, Israel Centeno o Fialho de Almeida. Escritores que, pese a pertenecer a diferentes generaciones equidistantes en el tiempo, pueden catalogarse como "raros". Es decir, narradores que escribieron o escriben en los márgenes de las modas literarias y que, con mayor o menor acierto, trabajan unos argumentos que derivan hacia la innovación estilística, que buscan afluencias con conceptos filosóficos e ideológicos y con cierto afán de darle un vuelo distinto al lenguaje.
El último autor en ser presentado por la editorial Periférica es Rodolfo E. Fogwill (Buenos Aires, 1941). Un escritor polifacético y provocador vinculado a la narrativa argentina encabezada por autores como César Aira y Ricardo Piglia, cuya obra es una tamizada influencia de Gombrowicz, Max Weber y Charles Bukowski.
A lo largo de su trayectoria ha cosechado éxitos con libros como el poemario El efecto de la realidad, los brillantes cuentos de Música Japonesa y la excelente novela Los Pychyciegos, dedicada a la Guerra de Las Malvinas.
Ahora, Periférica edita con acierto dos fascinantes piezas breves como Help a él y Sobre el arte de la novela, en las que están presentes sus habituales obsesiones y su concepto de la literatura como un arte que es necesario tallar.
Help a él
Fogwill recrea en el primer relato, Help a él, una interesante historia de amor fantasmal y alucinatoria, entre Vera Ortiz y el narrador, que recuerda el cuento ‘Aura’ de Carlos Fuentes y en el que Fogwill indaga en lo inaccesible de la realidad, en el dolor de la pérdida y en el efecto de las drogas que facilitan una experiencia onírica y sensorial marcada por el erotismo, el sueño, la corrupción política, la muerte y la conciencia literaria. Esos ingredientes, junto a la guerra, las marcas, el azar de vivir y la juventud, son habituales en sus libros y también están presentes en el segundo relato, Sobre el arte de la novela, de estirpe más cortazariana y de espléndida factura narrativa, por su agilidad y juegos con los paralelismos del azar y de la huida. Su argumento se sustenta en una trama volátil que encierra una curiosa reflexión acerca de la forma de narrar, centrada en un viaje entre la vida representada por la promiscuidad sexual con la juventud, la muerte de la madre (interpretada asimismo como viejo argumento), el esnobismo, la familia y la oblicuidad del tiempo. Dos historias que el autor argentino deja escapar de la urdimbrede lo que cuenta para que funcionen también como un efecto literario que dialoga con sus contemporáneos, a la vez que extrae un saber de la vida cotidiana.

01 junio 2008

PERIFÉRICA y LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Feria del Libro de Madrid. Algunos dicen que la feria de las ferias de este país... Parque del Retiro... Nos encontraréis en la caseta 161. Donde ya están presentes libros como Help a él, de Fogwill, que ayer sábado destacaban en ABC y El País, entre las apuestas para la Feria: "¿Cómo sería 'El Aleph' si no lo hubiera escrito Borges? Pues sería, ni más ni menos, Help a él, un juego de espejos que se mira en el texto original y cuya protagonista no es la Beatriz Viterbo borgeana, sino Vera Ortiz Beti. El argentino Rodolfo Enrique Fogwill (Los pichiciegos, Vivir afuera...) mezcla en su particular coctelera drogas, la guerra de las Malvinas y cuanto se le pone a tiro. Por si les sabe a poco, el volumen se completa con Sobre el arte de la novela".
Por su parte, Diego Gándara recomendaba el jueves también, en un amplio reportaje del suplemento de libros de La Razón sobre la Feria, este mismo título de Fogwill y Trabajos del reino, de Yuri Herrera. Y José Luis de Juan hacía lo propio en Diario de Mallorca, apostando por, según él, "un libro singular": de nuevo Help a él.

Enlace a reportaje de José Andrés Rojo en El País: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Latinoamerica/acababa/boom/elpepicul/20080531elpepicul_3/Tesacababa/boom/elpepicul/20080531elpepicul_3/Tes

17 febrero 2008

HELP A ÉL en LA RIOJA

"Sorprendente y vivificador" se titula la reseña que Luis Ángel Adán León le dedicaba el pasado 13 de febrero a Help a él en el diario La Rioja:
La ‘normalización’ de la vida en Argentina ha permitido, entre otras cosas, una explosión cultural que nos llega en forma de anuncios brillantemente divertidos y de comedias desternillantes que son el mejor signo de que una sociedad se mueve. No es necesario olvidar la barbarie pero sí seguir adelante. Fogwill es uno de los tres espadas insustituibles de la literatura argentina actual y es todo un personaje dentro del panorama argentino, una figura mediática.
Es imposible retraerse a reseñar su biografía: primero, sociólogo; después, profesor de sociología; da el salto y trabaja para una agencia de publicidad con la que obtiene multitud de premios. De repente publica un cuento que lo hace famoso y comienza su carrera literaria que se atrevió en medio de la dictadura a publicar su primera gran novela con el tema de la guerra de Las Malvinas como tema-excusa.
Desde entonces no ha parado de publicar poesía, relatos y novelas. Se ha convertido en una especie de icono de la modernidad desde el experimentalismo.
Estas dos narraciones, la que da título y Sobre el arte de la novela, que es el otro, son ejemplos de su explosión creativa. El primero recibe su título de jugar con él del relato más famoso de Borges, 'El Aleph', y convierte una relación amorosa dentro de la aristocracia porteña en un acto de redención. Un viaje de Orfeo a los infiernos para rescatar a su amada con sexo y drogas como salvoconducto.

El otro es un juego literario con el viaje, el automóvil y la relación materno- filial como estructura sobre la que tejer los hilos de una narración que sirva de ejemplo sobre el arte de narrar. Sorprendente siempre Fogwill y siempre vivificador.

05 enero 2008

HELP A ÉL en QUÉ LEER

El número de enero de ¿Qué leer? publica esta reseña de Help a él firmada por J. Ernesto Ayala-Dip, elaborada a partir de la creación de un "contexto" argentino, lo que es de agradecer:

Que la narrativa argentina comprende otros escritores de sólidas trayectorias, además de clásicos como Borges, Sábato y Bioy Casares, lo saben los lectores más avisados desde hace años. Cuando, a finales de los 80, un total desconocido en España, como era Juan José Saer, se llevó el Nadal, comenzó a sentirse la necesidad de poner al día el canon argentino. Luego llegaron César Aira y Ricardo Piglia. Se hicieron un lugar Guillermo Martínez, Pablo de Santis y Marcelo Birmajer. Podríamos a otros dos ilustres desconocidos: Rafael Pinedo y Jorge Barón Biza. Pero quedaba Fogwill. Entre el 2001 y el 2002, en España se publicaron dos novelas suyas: La experiencia sensible y En otro orden de cosas. Ahora tenemos, en la exquisita editorial extremeña Periférica, dos novelas cortas: Help a él y Sobre el arte de la novela. En ambas, como ya ocurría en su primera novela, el telón de fondo histórico es la Guerra de las Malvinas. No apela Fogwill al lenguaje metafórico de los poetas surrealistas, y sin embargo lo que nos cuenta tiene que ver con el salto onírico, con esa ambigua dimensión del duermevela, de la vigilia y de los ensueños. Lo que asombra es su destreza con la lengua literaria. Narra con la precisión de aquellos naturalistas tirando a decadentistas de fines del siglo XIX. El lector terminará esta novelita y no sabrá donde está exactamente su narrador, en qué lado del espejo o del espejismo. Sobre el arte de la novela es una narración casi de intriga. Un relato ominoso entre cuyas líneas más imprevisibles se halla Henry James enseñándonos composición narrativa.

Y, como destacado o despiece, el "argumento":

En la primera nouvelle, que da título al libro, una voz en primera persona nos narra con gratificante ambigüedad un amour fou. ¿Es real la presencia de Vera Ortiz? ¿Lo que se nos está contando es un delirio o una experiencia imposible de entender desde nuestra monótona y cartesiana existencia? La segunda, que lleva por título Sobre el arte de la novela, conduce al lector a la sala de máquinas de la ficción con argumento incluido.

17 febrero 2008

HELP A ÉL en PRIMERA LÍNEA

Isabel Andrade y Sandra Uve firman la página de libros y cómics de la revista Primera Línea, que en su último número destaca Help a él, de Fogwill, con estas palabras: "Hay voces y palabras que se introducen en las venas, circulan libremente por tu corriente sanguínea y cambian tu metabolismo. Es lo que ocurre con cada uno de los títulos que llegan a nuestras manos firmados por el fascinante Fogwill, un placer raro dada la escasa frecuencia de su publicación. De origen argentino, sin duda es uno de los autores más sorprendentes, excéntricos e inclasificables de la literatura en español. Descubre bajo este título las claves de su mejor prosa, plagada de sugerencias visuales, reflexiones y sexo".

06 abril 2008

HELP A ÉL en EL CULTURAL de EL MUNDO

Ernesto Calabuig reseñaba esta semana, en El Cultural de El Mundo, Help a él:

Fogwill (Buenos Aires, 1941) aparece a menudo mencionado en la nómina de mejores autores argentinos contemporáneos. Debería figurar también en lo más alto de una hipotética lista de autores inclasificables y escurridizos. Su modo de escribir, tan poderoso y fascinante como cínico, destemplado y de vuelta de todo, produce efectos contradictorios en quienes lo leen. Tal vez por eso Borges prefirió comentar sólo su gran conocimiento de cigarrillos y automóviles. Precisamente es Help a él un reverso borgiano. Desde su título (otro modo de combinar las letras de "El Aleph") hasta el personaje de Vera Ortiz Beti, reverso de la Beatriz Viterbo de Ficciones.
Help a él relata la peripecia de un periodista que, al recibir la noticia de la muerte de una antigua amiga y amante, visita la finca del padre de la chica e inicia allí un extraño intento de recuperación de la mujer perdida, abandonándose, en su vieja habitación, a una distorsión mental inducida por las muchas drogas, fumadas o bebidas, que consume: es un “viaje” alucinado -y magistralmente detallado- hacia la hiperpercepción (que no hacia la lucidez). En este campo minado, de alta carga erótica, sexo duro y hasta sadomasoquismo, se convocará y hará aparición el fantasma-realidad de Vera. El “héroe” se jugará la vida, literalmente, en ese límite entre realidad y delirio. Help es un texto extraño y salvaje, una novela corta de golpe seco y sin florituras, acerca de lo demoniaco y el afán autodestructivo. También en el listado de narradores que nunca dejan indiferentes, figura, y muy arriba, Fogwill.

19 diciembre 2007

HELP A ÉL y NAVIDAD Y MATANZA entre los "Mejores libros del año", según PÚBLICO

Ayer martes, Público presentaba los "mejores libros" de 2007. Entre las "mejores novelas", Help a él, de Fogwill; entre los "mejores inclasificables", Navidad y Matanza, de Carlos Labbé.
Estamos felices con ese reconocimiento porque lo es también para nuestra "línea" más arriesgada: la que apuesta por la literatura latinoamericana actual más singular, más a contracorriente. Además, de "reconocer" a dos generaciones distintas, representadas por un "clásico vivo" como Fogwill y un joven muy prometedor (perdón por el tópico): Labbé, del que en un futuro cercano publicaremos una novela en la que trabaja actualmente: Locuela.